Un Sorbito de Café

Pensé en escribirte acerca de los besos que nos faltó darnos, de las promesas que no cumplimos, los lugares que nos quedó por visitar, incluso; acerca de las excitantes noches que quedaron pendiente. En realidad quería escribirte acerca del amor, pero intenté olvidarlo con un sorbito de café. Sorbito que hizo que te adueñases por completo de mis pensamientos y hacerme entender que hay personas con sabor a café, que te provocan las mismas sensaciones y adicción.

Son esas que con saborearlas te despiertan el alma. Te dan un disparo de buenas vibras directo en la sien y por muy oscuras o amargas que parezcan a primera impresión, contienen la energía suficiente para hacerte sentir viva todo el día.

¡Su sabor! Suelen tener un sabor único y peculiar. Sabes que una vez las pruebas, te haces adicta y ya no es suficiente una dosis al día.

¿Te ha pasado alguna vez? Que lo quieres para ti, que lo quieres para siempre. Que lo quieres  combinado de mil y una manera posible, pero manteniendo su esencia, su toque de amargura y dulzura, su explosión de energía. Ese sorbito caliente que te enciende el alma, que aviva tus mañanas, que le añade energía a tus tardes y calma tus noches.

A fin de cuentas, terminé escribiendo sobre el amor mientras disfrutaba de un sorbito de café. Ese, ese sorbito que me hace pensar en ti.