En mis pensamientos

Me encanta imaginar que te tengo cerca, a sólo un suspiro de distancia. Que te encuentras parada justo ahí en frente de mí, a la orilla de mi cama. Me observas dándole inicio a una seductora conversación de miradas mientras tus caricias encienden la chimenea de mi ser a fin de calentar esta noche fría y solitaria. 

Amo descifrarte, tocarte, sentirte. descubrir cada lunar de tu cuerpo, darle sentido  a las mágicas formas que se crean con tus manchas. Disfrutar de tu desnudez, esa obra de arte que me eleva directo a la locura. En definitiva, estoy seguro que no existe una sensación más exquisita que el roce de tu piel.

Es tan excitante cuando la conversación entre nuestras miradas empieza a tener pausas por cada parpadeo profundo que te causo al sostener tu cadera y halar de tu cabello. Me enloquece besar tu espalda, esa deliciosa cascada de placer. Pierdo la razón cuando desenlazas tus labios y dejas salir un suspiro, con el único mensaje de hacerme saber que este momento es mío. Es nuestro.

Esta noche te estaré esperando como siempre, sediento de ti.

Con ganas de besar cada curva de tu cuerpo, sentir tu respiración, erizarte la piel. Que sientas mi delirio hacia ti en cada toque, en cada beso, en cada abrazo. Te estaré esperando en el mismo lugar. Esta vez recorreré todo tu cuerpo, te susurraré sutilmente al oído. Te haré el amor mientras la luz de la luna nos alumbra desde el balcón. Saborearé la exquisitez de hacerte mía otra vez. Quiero que tus gemidos adornen esta habitación, que me hagas arder de excitación, que me conviertas en tan tuyo que no pueda recordar quien fui antes de ti.

Me encanta imaginar que te tengo, que eres mía para siempre. Disfruto imaginar que puedo besarte cuando quiero, tocarte, tenerte, amarte, que tu cuerpo me hable, que tu alma me sienta. Me fascina imaginar que me dejas ser parte de ti… Aunque esto sólo suceda en mis pensamientos.